En Brasil las personas mayores de 60 años representan
aproximadamente un 11% de la población; por lo cual ese colectivo serían
unos 21 millones de habitantes. En 2025 serán más de 31
millones, una de las seis mayores poblaciones de ancianos del
mundo.
En Brasil como en varios países de la Región una
persona es vieja a los 40 años, edad en que se le cierran las puertas para
encontrar un trabajo formal. Sin embargo esa misma persona está muy joven a los
sesenta años para jubilarse, según el mismo Estado y las aseguradoras
privadas y públicas.
Los gobernantes en Brasil de los últimos 30 años o más
han sido alertados por los demógrafos del aumento de personas mayores de 60
años; sin embargo, no existe una Política nacional que permita brindar a ese
colectivo una vida digna después de su retiro.
Brasil cuenta con el Fondo Nacional para el Adulto
Mayor, el Observatorio Nacional de Personas Mayores, Plan de Acción para
Combatir la Violencia contra las Personas Mayores, y más de 1.900 consejos
municipales que se ocupan de los ancianos brasileros. A la par con estos
programas estatales, funcionan sindicatos y asociaciones de personas de la
tercera edad que luchan insistentemente por sus derechos.
En Brasil la violencia contra las personas
adultas mayores también es de origen estatal; el Congreso Nacional y el
gobierno federal debatieron durante siete años El Estatuto del Adulto Mayor.
Dicho Estatuto expedido hace 15 años,
tampoco ha logrado finalizar el maltrato que sufren los adultos mayores.
Un anciano en Brasil manifestó que “además del desprecio por parte de la
mayoría de las personas, el propio gobierno no ayuda, todo es muy lento”.
En una institución cuidadora de ancianos de Brasil se
reveló un video en el que se ven a dos enfermeros maltratando ferozmente
a un anciano.
Son sensibles otros que circulan por la
internet de agravios a ancianos brasileros en su propio hogar. La mayoría de
víctimas son mujeres adultas que narran que sus maridos las tratan mal, las
empujan para que se caigan, les desean la muerte, esconden los medicamentos.
Sus victimarios la mayoría de las veces son ebrios fuera de control.
@luforero4

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