La salud mental es el bienestar emocional, psíquico y
social que permite llevar adelante los desafíos de la propia vida y de la
comunidad en la que vivimos; así la definen instancias oficiales del gobierno
de Argentina.
Hace diez años la Cámara de Diputados y de
Senadores aprobaron la ley Nacional de Salud Mental de Argentina,
considerada un paso gigantesco por “estar basada en evidencias
científicas y el respeto por los derechos humanos”, indicó la Organización
Panamericana de la Salud (OPS).
Actualmente cursa un proyecto de decreto reformando
dicha ley por la vía ejecutiva; camino inadecuado e ilegal por pasarse por alto
al Órgano Legislativo. Fuera de tal atropello jurídico, con la reforma la salud
mental sufriría un notable retroceso al revivir prácticas inhumanas como el
manicomio, llamadas “hospitales especializados en psiquiatría y salud mental”.
En muchos países los presupuestos para salud mental
son bastante mezquinos, al punto de no contar con servicio de emergencias;
y el tema sigue ausente del pensum de diversas universidades, donde poco
se enseña de "primeros auxilios psicológicos".
En Argentina, 1 de cada 3 personas presenta un
problema de salud mental a partir de los 20 años. En el mundo la situación es
similar, una de cada cuatro personas padece algún tipo de trastorno
mental, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La mayoría de enfermos
mentales no reciben atención profesional o están internados en
manicomios.
La edición de 2019 del Congreso Mundial de Salud
Mental, organizado por la Federación Mundial de Salud Mental, tendrá lugar en
Buenos Aires, Argentina, del 5 al 8 de noviembre de 2019.
Su tema será "Enfoques inclusivos para la salud
mental. Práctica clínica, comunidad y derechos".
“Partimos de la premisa de que las personas con
enfermedades mentales tienen derecho a vivir en la comunidad y cerca de sus
seres queridos y a tomar decisiones sobre su tratamiento, a tener derecho a
trabajar, a una vivienda digna y, lo más importante, a no ser estigmatizados o
excluidos de su sistema de salud o de su comunidad. Por consiguiente, es
importante reafirmar que nadie debe ser condenado a vivir en un hospital”, dijo
el Dr Alberto Trimboli, Presidente, WFMH.
@luforero4

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