En general, el
consumo de bebidas alcohólicas es alto y aunque se han tratado de tomar medidas
para reducirlo y mitigar sus efectos, los esfuerzos se han quedado cortos.
Por: luis
eduardo forero medina |
La mayoría de países de América Latina
dictan normas infructuosas para regular responsablemente la venta de bebidas
alcohólicas; se fijan horas límites; se restringen espacios para el consumo
como en escenarios deportivos, lugares cerrados y en la calle; aumentan las
penas por conducir vehículos de parte de personas ebrias, etcétera; sin
embargo, no siempre las autoridades alcanzan su objetivo. En estos países el
consumo de alcohol no tiene nada que ver con el PIB del país, así como lo
consumen los habitantes de países de altos ingresos, los menos afortunados
económicamente ingieren alcohol atraídos por su bajo precio.
Desde los años 80 del siglo pasado, las
autoridades sanitarias comenzaron a interesarse por el tema, antes no abordado
por considerar el consumo de alcohol como algo personal que forma parte de la
cultura de la mayoría de países de las Américas. Ese seguimiento ha permitido
valorar la dimensión del affaire: en México y Bolivia, el consumo irresponsable
de alcohol es un grave problema de salud pública; en Paraguay, el 50,9% de la
población consume bebidas alcohólicas y el 24% lo hace de manera excesiva; en
La Plata (Argentina) “es frecuente que lleguen al hospital de niños entre 10 y
19 años que toman bebidas alcohólicas esporádicamente, pero en cantidades
exorbitantes”, como admitió el Ministerio de Salud de esa nación.
La responsabilidad también atañe a los
pequeños expendedores, cabe anotar que en estos países el alcohol es de fácil
accesibilidad. La compra de trago se facilita por la interconectividad: se
lleva a domicilio, se surte las 24 horas, se deja de muestra o en depósito para
facturar solo lo consumido. Por ejemplo, en Argentina se vende en kioscos,
maxikioscos y estaciones de servicio; en Colombia y otros países andinos, se
consigue en los semáforos y a lo largo de las ciclovías; en Paraguay la cerveza
es la reina de las bebidas y está siempre a la mano, se dice que en este país se
ingieren más bebidas alcohólicas que leche.
Países piperos y sobrios se encuentran a
lo largo de la geografía de este continente. En Costa Rica por lo menos la
mitad de la población no ingiere alcohol en ninguna ocasión y en el país azteca
más de la mitad de muertes de jóvenes en accidentes automovilísticos tiene que
ver con el consumo de alcohol. En un año el alcohol deja 10,000 mexicanos
muertos y 25,000 incapacitados, según el Consejo Nacional Contra las
Adicciones. Por su parte, en el Perú el trago más amargo es el consumo de
bebidas embriagantes falsificadas o trago bamba; en Ecuador hace poco hubo
decenas de muertos por ingerir alcohol falsificado; en Quito y Guayaquil, y
probablemente en otras zonas del centro del mundo, se vende en tienduchas licor
elaborado de manera artesanal mezclado con alcohol de uso industrial.
No faltan los planes anti alcohol, que
varias veces se convierten en manuales de buenas intenciones. En Paraguay es
una prioridad, la política nacional de prevención del consumo nocivo de bebidas
alcohólicas; Bolivia se incluyó el alcoholismo en el Plan Nacional de Salud
Mental 2016-2020; en Venezuela se dictó el Plan Nacional Antidrogas 2015-2019;
en Ecuador se rige el Sistema Nacional de Educación libre de tabaco y
similares. Pese a esos y otros programas con nombres rimbombantes, que se
califican como de doble moral, el consumo de alcohol y cerveza en la región
latinoamericana no disminuye ni se convierte en responsable.
A la hora de adoptar las medidas que
aconsejan las autoridades sanitarias mundiales en América Latina se presenta
deficiencia en el número de especialistas e instituciones para el tratamiento
del alcoholismo. En Costa Rica las autoridades de tránsito son insuficientes
para controlar a los conductores borracho, por cada 17 mil vehículos hay un
alcoholímetro; en Uruguay las autoridades se cruzaron de brazos,
Tabaré en la primera presidencia y en la segunda próxima por terminar no ha logrado se
apruebe el proyecto de ley de 55 artículos contra el consumo abusivo de alcohol, que prevé
que sólo podrán comercializar bebidas quienes estén inscritos en un registro
especial. Tabaré había dicho que tomaría “acciones muy fuertes” contra el
consumo irresponsable de alcohol por ser un "tema prioritario". Allí,
de la población joven, siete de cada diez consumen alcohol.
De otro lado, la Fifa dejó fuera de
lugar a Brasil en el pasado campeonato mundial de fútbol, al lograr que
temporalmente se suspendiera la ley que prohíbe la venta de cerveza y alcohol
en los estadios donde se juega el balompié. Forzoso reconocer que en Río de
Janeiro, y Brasilia, la capital federal, en ese tiempo ha reducido los
accidentes ocasionados por personas ebrias, pero no en el resto del país.
Algunas veces el Estado le conviene que la gente beba, en Colombia las arcas de
las cantinas y similares financia la educación. En este país el Ministerio
rector pasa indiferente frente a los negocios de venta de cerveza que funcionan
alrededor de algunos centros educativos.
De su parte, Chile con la ley de
“Tolerancia Cero” aspira frenar a sus nacionales, que parece son de los más
bebedores en el continente. Hace 10 años en el gigante suramericano se expidió
la ley antialcohol que promueve cero alcohol e implanta la obligación de
practicarse la prueba del alcoholímetro, que tampoco ha conseguido sus nobles
propósitos. En Chile, La ley laboral es tolerante respecto de los
empleados que se encuentren ebrios en el sitio de trabajo; no contemplando como
en otras legislaciones, una justa causa para terminar el contrato de trabajo.
Hasta hace poco en Ecuador estaba prohibido la venta de alcohol y cerveza los
domingos; era el día era cuando más se vendía por debajo de la mesa o a
escondidas y más caro. En Caracas la gente bebe alcohol en calles, parques y
sitios públicos, sin que se lo impidan. Permitir el uso recreativo de la
marihuana, ha concedido que en Uruguay, baje el consumo de bebidas alcohólicas.
Las cerveceras locales son definitivas
en el momento de instaurar en los países el consumo responsable de alcohol. En
Costa Rica las cerveceras locales han presionado la no aprobación de leyes que
buscan la invisibilización del fomento del alcohol. La presión de las
cerveceras y licoreras nacionales y extranjeras determinó en mayo del año
pasado un acuerdo entre dos Ministros del gobierno de Rafael Correa para
levantar la medida restrictiva dominical. Una medida fallida en varios países
es disminuir la publicidad para estimular el consumo de alcohol. El marketing a
la hora de brindar se ingenia herramientas inimaginables para que aumente la
facturación de las cerveceras.
Las consecuencias fatales del consumo
exagerado de alcohol, que es el común denominador bébase donde se beba, se
resumen en las 200 enfermedades que puede causar, según estimaciones de la
Organización Mundial de la Salud (OMS). En Bolivia, en el departamento de Santa
Cruz la imprudencia y alcohol son causantes del 90% de siniestros viales con
muerte. En México, más del 50 por ciento de muertes de jóvenes en accidentes
automovilísticos tiene que ver con el consumo de alcohol. En un año, el alcohol
deja 10,000 mexicanos muertos y 25,000 incapacitados. Se supone que unos
260.000 uruguayos que ingieren alcohol son adictos problemáticos. En Venezuela,
de acuerdo a la oficial agencia de tránsito, el alcohol, es el principal
responsable de accidentes de tránsito en ese país.

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