Por:
Luis Eduardo Forero Medina
En
2016 se promulgó la Ley N°775 de Promoción de Alimentación Saludable, sin embargo se continuaría
trabajando en su reglamentación y socialización, tema en el cual nadie "debería tener un doctorado para entender el etiquetado de un
alimento"; pero como ha sucedido en otros países de la Región, la
industria alimenticia al parecer estaría ejerciendo presión para que salga a la luz dicha reglamentación.
industria alimenticia al parecer estaría ejerciendo presión para que salga a la luz dicha reglamentación.
Para
prevenir confusión y engaños de parte de los consumidores de esos productos
dañinos para la salud, la ley prevé el sistema de barra de colores, siendo el rojo el
que dará la alerta de contenido MUY ALTO, la barra de color amarillo indicará
MEDIO EN y la barra de color verde indicará BAJO EN.
Los productos ultraprocesados,
listos para comer, son los que contienen más sodio, más azúcar, más grasas
saturadas y más aditivos; son de bajo valor nutricional por el mínimo contenido
en proteína, fibra alimentaria, minerales y vitaminas, como los snacks dulces y
salados, galletas, tortas, pasteles y postres, salsas y aderezo, y bebidas
azucaradas, y su incremento en el consumo son el “motor” de la epidemia de
obesidad.
En Bolivia, el 57.7% de mujeres en edad fértil y el
10% de niños menores de cinco años presentan sobre peso y obesidad.
De acuerdo al Informe Alimentos y
Bebidas ultraprocesados en América Latina,
publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y dado a
conocer a finales de octubre del año pasado, dichos productos “están
reemplazando a las comidas caseras más nutritivas de las dietas de las familias
en América Latina y El Caribe” y lamentablemente la tendencia es que las ventas
de los mencionados “alimentos y bebidas”
crecieron en 8,3% de 2009 a 2014, previendo que aumenten otro 9,2% en 2019, debido a la tolerancia en el marketing y publicidad incontenible en los medios de comunicación y en establecimientos
públicos.
La comida chatarra, los
transgénicos, conservantes, etc., que siempre contienen aditivos y cosméticos
que dan color, sabor o textura para intentar imitar a los alimentos, a los que
fácilmente acceden los niños y adultos, han derivado enfermedades como la
diabetes, hipertensión, cáncer, obesidad, colon irritable, etc.
@luforero4

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