enero
3, 2020 5:36 pm
Por:
Luis Eduardo Forero Medina
Varios
son los hechos que marcaron la salud pública colombiana en el último año de la
segunda década del siglo XX, uno de los cuales fue El Acuerdo de Punto Final
que busca acabar con la deuda estimada en más de 7,4 billones de pesos, 2
billones de pesos del régimen subsidiado y 6 billones de pesos del contributivo.
De
ese total se inyectaron 1.2 billones de pesos por deudas a hospitales, IPS y
EPS en el régimen contributivo para imprimirle mayor liquidez al sistema de
salud, que tiene al Acuerdo como el mayor logro en el sector, en donde se
persigue evitar continuar acumulando deudas nuevamente.
El
Hospital Departamental de Villavicencio fue el que más recibió giros, y la
Nueva EPS la que más recogió recursos provenientes del Acuerdo Final,
constituyéndose en el primer paso lanzado a finales del mes de julio y que
pretende devolverle brillo, oportunidad y la confianza perdidos paulatinamente
en el sector. Para paliar ese enorme boquete en la salud so pena de que
financieramente llegue el “momento que por sustracción de materia no se podrá
prestar el servicio”, se han propuesto diversas iniciativas que den inicio más
temprano que tarde a la segunda fase del Acuerdo de punto final, como “una ley
de quiebras o unos estatutos de insolvencia o créditos puente, donde el Estado
le preste a esas entidades para que paguen las deudas”, como lo señaló en las
Comisiones Séptimas conjuntas de Cámara y Senado, Juan Carlos Giraldo Valencia,
Director General de la ACHC (Asociación colombiana de hospitales y clínicas).
En
2019 continuó la purga de algunas EPS problemáticas que persisten en incumplir
a los usuarios, apretándolas, interviniéndolas como Saludvida; cerrando sus
servicios como Coomeva, Medimas, y Comparta, o liquidándolas como Comfacor, EPS
Cruz Blanca y Emdisalud; EPS en las que sus más de más de 3 millones de
afiliados empezaron a emigrar a otras EPS que no tengan ningún tipo de
vigilancia especial o medida por parte de la SuperSalud. La mayor entidad
receptora ha sido la Nueva EPS.
Algunos mandatarios regionales que culminaron su periodo en 2019, se rajaron en su cuatrienio en lo que respecta a la ejecución de recursos para la salud pública, área en el que les tembló la mano para invertir entre 400 mil y 500 mil millones de pesos, afectando a la población más vulnerable en programas de salud pública. En este punto el actual gobierno cree haberle metido la ficha con la entrada en vigencia del MAITE (Modelo de Atención Integral Territorial) y Ai Hospital (Programa Acción Integral en Hospitales Públicos) que busca fortalecer la atención primaria con calidad y aliviar los indicadores de los 931 hospitales públicos del país, cuyo desempeño al comienzo del actual gobierno estaba en 50 por ciento. En 23 departamentos en estos hospitales se harán inversiones por más de $124 mil millones de pesos.
En
2019 continuaron las acciones en salud pública contra enfermedades, incluso que
se consideraban desaparecidas como la lepra, que el año antepasado reportó 373
nuevos casos en 30 de los 37 departamentos del país; doblando la incidencia de
2017 de esa enfermedad que puede llegar a ser mortal; en el dengue, al que no
se ha podido cortar las alas, se reportan anualmente 50 mil casos; el número de
afectados con cáncer infantil alcanzó 5.337, entre enero de 2016 y enero de
2017; en tanto que en 2018 se contabilizaron más de 100 mil casos de cáncer,
patología que en 2030 afectaría a más de 132 mil personas en atención a las
barreras de acceso con las que se topan los pacientes. Similar tendencia de
incremento registra la tasa de mortalidad infantil asociada a desnutrición y
que afecta principalmente a La Guajira. En cuanto a la malaria, las cifras del 2018
sumaron 62.141 casos, el 75 por ciento en 12 municipios del Pacífico
colombiano, y en 2019 se reportaron en Colombia más de 75.000 eventos. La
epidemia del zika no da tregua, el año anterior dejó cerca de 100 mil
infectados, de las que 18.177 fueron mujeres gestantes. Entre 2017 y 2018
ocurrieron 371 casos de Mortalidad por VIH/SIDA. La tuberculosis presenta, en
promedio unos 38 casos al día, según el Instituto Nacional de Salud (INS), y
sólo se eliminaría para 2025.
Aunque
el sistema de salud continúa cojeando internamente, a nivel internacional el
país volvió a ocupar su posición predominante en América Latina, en donde
después de examinar 190 instituciones de 12 países, 45 clasificaron como las
mejores y de estas 18 son colombianas, siendo la Fundación Valle del Lili de
Cali la mejor posicionada, seguida de la Fundación Cardioinfantil, la Fundación
Cardiovascular y el Hospital Pablo Tobón Uribe.
Para
2020 algunos de los retos están dirigidos a avanzar en hospitales públicos,
trabajar en flujos financieros, redes de servicio, que el servicio para los
pacientes en salud sea cada vez mejor, lograr el descenso de la malaria en un
75 por ciento, disponer de un mecanismo de compensación para la atención de
enfermedades de alto costo (enfermedad renal crónica, hemofilia o cáncer) e
incluir 7899 medicamentos al control de precios, adicionales a los 902
medicamentos que entraron en regulación el año anterior.
@luforero4

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