Hace seis años el Ministerio de
Salud Pública expidió el “Reglamento de Etiquetado de Alimentos Procesados para
Consumo Humano”, en el cual se incluyó el sistema gráfico “Semáforo Nutricional”;
convirtiéndose en el primer país en el mundo en
implementar ese sistema de manera obligatoria.
La Defensoría del Pueblo ha señalado
que “incluir en el Proyecto al Código Orgánico de la Salud, la obligatoriedad
de informar únicamente los niveles de grasa, azúcares y sal (sodio) añadidos,
implicaría una regresión en la protección de derechos de las personas
consumidoras”.
El sistema gráfico adoptado consiste en tres barras
horizontales de colores rojo, amarillo y verde, según la concentración alta,
media y baja de azúcar, sal y grasa. Además, debe incluir la declaración
obligatoria, de informar si los productos contienen edulcorantes no calóricos;
advertir sobre el consumo no recomendado de bebidas energéticas con cafeína,
taurina y/o glucoronolactona; e indicar sobre la presencia de transgénicos.
Como sucedió al comienzo de la discusión de esa
iniciativa, la industria alimenticia mueve sus tentáculos para colocar barreras
al cumplimiento estricto de la medida adoptada para prevenir uno de
los problemas de salud pública calificados como prioritarios que enfrenta ese país:
el aumento del sobrepeso y la obesidad,
que afecta a toda la población, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición
2012 (Ensanut).
En Ecuador, donde
más del 80%
de alimentos procesados que se venden tienen etiquetas rojas; según fuentes oficiales muchas industrias que se opusieron a
etiquetar sus productos argumentando que la población dejaría de consumirlos al
conocer que son dañinos para la salud.
La desnutrición, la obesidad y
el sobrepeso, cuestan al Ecuador 4.344 millones de dólares, según documento de
CEPAL-PMA-MCDS. El estudio “Etiquetado
de alimentos en Ecuador: implementación, resultados y acciones pendientes”, se
señala que no se analiza en profundidad
el nivel de entendimiento que los individuos tienen al utilizar el etiquetado
nutricional tipo semáforo (ES), convirtiendo peor el remedio que la enfermedad,
en razón a que “deberían haber investigado en profundidad el nivel de
entendimiento y el efecto en la compra de los consumidores para diseñar
estrategias específicas de educación nutricional que podrían ser efectivas para
complementar la aplicación del ES”.
@luforero4

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