En la escalera de los bolivianos que habitualmente
consumen alcohol está en primer lugar jóvenes de 25 a 35 años de edad; seguidos
de personas de 36 a 50 años; en tercer lugar jóvenes de 18 a 24
años, en penúltimo lugar personas de 51 a 65 años y
finalmente, adolescentes. Todos suman más de un millón de personas que
corren el riesgo de padecer más de 200 enfermedades; el número de
patologías que puede causar el alcohol, según estimaciones de la
Organización Mundial de la Salud (OMS).
El asunto pasaría desapercibido y las empresas de
licores y cervezas seguirían aumentando sus utilidades, basadas en su
publicidad; y los bolivianos continuarían consumiendo anualmente
339 millones de litros de bebidas alcohólicas; si el consumo
irresponsable de alcohol no fuera la causa de muertes
por siniestros de tránsito, homicidios, suicidios, violencia
intrafamiliar y otras contravenciones y delitos.
Bolivia
es el tercer país de la región con más muertes en hechos de tránsito,
ocasionados por consumo de alcohol, como una de las principales causas.
En el departamento de Santa Cruz la imprudencia y alcohol son causantes
del 90% de siniestros viales con muerte.
Cuando el alcohol no hace una fatal jugada, su abuso
prolongado causa enfermedades al hígado (el órgano más afectado) como la
cirrosis y hepatitis, además de pérdida de memoria, úlceras, anemia,
coagulación defectuosa, deterioro de la función sexual, malnutrición,
depresión, cáncer y hasta daño cerebral, indicó el Ministerio de Salud del
Estado Plurinacional de Bolivia.
El Gobierno boliviano, que incluyó el
consumo de alcohol en el ‘Plan Nacional de Salud Mental 2016-2020’,
controla el aumento de su consumo, incrementando los impuestos. Aunque sería
difícil de controlar su ventas, también están gravadas las bebidas
fermentadas -sidra, aguamiel, mezclas de bebidas fermentadas-, la chicha de
maíz, el aguardiente de vino o de orujo de uvas, el coñac, el pisco y el
singani. Además de una larga lista de bebidas alcohólicas importadas y
autóctonas, los bolivianos beben alcohol de contrabando, principalmente
proveniente del Perú, y alcohol de caña preparado y vendido
clandestinamente.
"En Bolivia, el alcoholismo es considerado un
problema de salud pública ", indica un informe oficial de ese país.
@luforero4
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